Conocido es que tenemos la costumbre de generalizar:
- Los políticos: unos corruptos.
- Los curas: unos pedófilos.
- Los banqueros: unos ladrones.
- Los inmigrantes: ...
De ahí el dicho: "Yo quiero salario de ministro, jornada laboral de cura y vacaciones de maestro".
Ahora nuestros políticos, sabedores de la opinión popular, han decidido que los funcionarios son unos absentistas, un colectivo de vagos que fingen enfermedades para no ir a trabajar.
En un extraordinario derroche de inteligencia han decidido que lo mejor para luchar contra esta plaga es eliminar el complemento salarial de empresa a los funcionarios que estén de baja, así les tocarán el bolsillo y "sanarán" antes.
Puedo constatarlo, somos unos absentistas; mi compañero Manuel se ha camelado a su médico de cabecera, al psiquiatra y al psicólogo sólo para no ir a currar, Andrés se ha roto una pierna por el mismo motivo y no te cuento Jaime, que tiene fibrosis quística, aunque en su caso lo ha hecho también para
evitar tener que pasar un fin de semana en un apartamento en Calpe a orillas de la playa que pagan sus suegros.
Lo extraño es que pese a las extraordinarias reducciones de plantilla que se están realizando, las continuadas bajadas de salario y el empeoramiento en las condiciones laborales, aún está por la primera vez que yo vaya al médico y no me atiendan (al de la Seguridad Social - entiéndanme), o que mi hija vaya al colegio y encuentre la puerta cerrada, o que vaya a algún registro y no haya nadie, o... Serán absentistas pero a mí siempre me atienden (aunque para ello tenga que esperar una infinita cola).
Con este alegato no intento decir que no haya absentistas. Como en todo colectivo grande es más fácil perderse y la picaresca española está para algo. Lo que yo me pregunto es cómo nuestros políticos, esas privilegiadas mentes, no han pensado que no es de recibo hacer pagar a justos por pecadores.
En estos momentos de crisis ¿no sería más conveniente incrementar los efectivos de la inspección médica?. Si, como ellos plantean, hay tanto absentista este incremento de efectivos se vería rápidamente amortizado con el dinero que se ahorraría con los absentistas "pillados", tendríamos más gente trabajando y no criticaríamos a Vicenta por fingir tener problemas en su embarazo y riesgo de perder a su hijo, sólo para no ir a currar.
Como diría José Mota: yo dejo ahí la idea y luego ya, ya,...
Advertencia: todos los nombres que aparecen en este escrito son ficticios y cualquier parecido con la realidad de las enfermedades descritas es pura coincidencia.
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