Tal vez, los múltiples años que llevo en la administración han acabado por montarme una deformación profesional que va a ser difícil de superar.
Reconozco aún a mi pesar que en determinadas ocasiones creo que no hay un modo más rápido o eficiente de realizar mi labor. Para mi descargo diré que son sólo ramalazos momentáneos y rápidamente caigo en mi error.
El objeto de este post no es criticar a la administración o su manera de actuar, sino exponer los efectos que está produciendo en mí, puesto que me da la sensación que cada vez soy más lelo y entiendo menos. Me explico:
Desde el partido gobernante, en sus dos periodos de mandato - los de Aznar y los de Rajoy -,los funcionarios hemos recibido una constante campaña de desacreditación: se nos tacha de vagos, de absentistas y de "defraudadores".
Podríamos entrar a discutir si estos calificativos tienen razón de ser, pero lo que me tiene preocupado es que si esto es así porque se presenta a los principales líderes de este partido como salvadores del país:
- D. José María Aznar (además de militante en su juventud del Frente de Estudiantes Sindicalista embrión de Falange Española Independiente - demócrata donde más -), es licenciado en Derecho e Inspector de Finanzas del Estado (esto es: funcionario de Hacienda).
- D. Mariano Rajoy Brey, es también licenciado en Derecho y se convirtió con tan sólo 24 años en el registrador de la propiedad más joven de España (esto es: funcionario - en la actualidad titular del registro de la propiedad de Santa Pola (Alicante)-).
Resumiendo: A diferencia de las personas que han ejercido como presidentes del gobierno de otros signos políticos, los del Partido Popular son funcionarios.
La experiencia relata que entrar en la administración requiere uno de los procesos selectivos mas rigurosos y duros de los que haya en las empresas españolas. (Alguien conocerá a alguien que entró por "enchufe", pero seamos sinceros, para entrar hay que tener una formación y aprobar un proceso selectivo desmesurado en el que sólo entran los mejores).
Como consecuencia de lo anterior, tenemos que los profesionales de la administración son la creme de la creme (pese a su bajo salario) y, por ello, las dos personas de las que trata este artículo pueden tener a gala el serlo.
Ahora bien: me están diciendo que cuando el funcionario aprueba la oposición y comienza su ejercicio es cuando se vuelve absentista, defraudador y vago, que es en ese momento cuando deja de ser uno de los mejores para convertirse en peor que cualquiera que trabaje en la privada.
Me temo que lo que ocurre es que, como de costumbre, estos señores del gobierno están utilizando doble vara de medir, están atribuyéndose los éxitos cuando les interesa y culpando a los funcionarios cuando les conviene, olvidando - de manera descarada - que en la administración las únicas personas que no han demostrado valía profesional son los directivos puestos a dedo por ellos y que son quienes tripulan este barco a la deriva.
Podemos tener buenos marineros, pero sin buenos capitanes, el barco se hunde.
La experiencia relata que entrar en la administración requiere uno de los procesos selectivos mas rigurosos y duros de los que haya en las empresas españolas. (Alguien conocerá a alguien que entró por "enchufe", pero seamos sinceros, para entrar hay que tener una formación y aprobar un proceso selectivo desmesurado en el que sólo entran los mejores).
Como consecuencia de lo anterior, tenemos que los profesionales de la administración son la creme de la creme (pese a su bajo salario) y, por ello, las dos personas de las que trata este artículo pueden tener a gala el serlo.
Ahora bien: me están diciendo que cuando el funcionario aprueba la oposición y comienza su ejercicio es cuando se vuelve absentista, defraudador y vago, que es en ese momento cuando deja de ser uno de los mejores para convertirse en peor que cualquiera que trabaje en la privada.
Me temo que lo que ocurre es que, como de costumbre, estos señores del gobierno están utilizando doble vara de medir, están atribuyéndose los éxitos cuando les interesa y culpando a los funcionarios cuando les conviene, olvidando - de manera descarada - que en la administración las únicas personas que no han demostrado valía profesional son los directivos puestos a dedo por ellos y que son quienes tripulan este barco a la deriva.
Podemos tener buenos marineros, pero sin buenos capitanes, el barco se hunde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario