No golpees las bases.


No hace mucho tiempo leí una historia que me pareció ser una muy buena metáfora de la sociedad actual y sus peligros. 

No puedo recordar dónde la leí y, por tanto, no puedo recuperar el original pero quiero dejar constancia en este blog de la misma – por lo menos de lo que a mí me transmitió – por lo que escribo esta versión: 

Batear las bases


Acababan de llegar, directamente de la fábrica en un transporte exclusivo. Flamantes lucían con su brillante aluminio y sus etiquetas de vivos colores. 

Estaban destinados a ser las estrellas de la campaña y por ello los operarios se dieron prisa en sacarlos de sus embalajes protectores y colocarlos en el pasillo central formando una torre diseñada por el escaparatista para causar una mayor impacto en la clientela. 

Los operarios fueron apilando los botes formando una pirámide de base redonda, en el centro podían aquellos botes que tenían la más mínima tara o aquellos que simplemente tenían la suerte de caer en esa posición. 

El azar fue el principal responsable de decidir qué botes ocupaban cada posición. 

Los botes inferiores quedaron condenados a soportar todo el peso de sus compañeros, en una labor invisible, sin la menor posibilidad de que algún cliente los escogiera para cumplir la labor para la que habían sido creados. 

Los botes superiores lucían flamantes descansando en los inferiores y eran reemplazados con frecuencia pues eran los elegidos por los clientes para cumplir su función. 

Con el tiempo y el paso de los sucesivos clientes, la pila comenzó a desmoronarse, la base se abría y los operarios pasaban por su alrededor y reponían los botes superiores, mientras que a patadas correrían la posición de los botes inferiores para que mantuvieran la pirámide. 

Una noche ocurrió lo que era de esperar, las patadas, el peso y el paso del tiempo sin que nadie les prestara la debida atención acabaron por quebrar su resistencia. Primero uno, luego otro y así sucesivamente hasta que la pila quebró. 

A la mañana siguiente, cuando los operarios del supermercado abrieron para prepararlo antes de la apertura de puertas al público, se encontraron con el siniestro panorama: toda la pila estaba caída, los botes inferiores estaban reventados y su contenido esparcido por el pasillo, al romperse habían dejado caer a los botes superiores que en su caída habían impactado contra los demás productos de las estanterías cercanas y al golperarse algunos habían reventado y otros se habían deformado de manera que ya no eran válidos para ser comercializados. 

Los operarios se miraron los unos a los otros y fueron conscientes de que ellos eran los botes inferiores y que su cometido era limpiar todo aquel desaguisado antes de poder abrir al público. 

El quebranto de caja que supuso era demasiado grande para poder cumplir con las expectativas de caja de la sede central, por lo que tuvo que ser cubierto con parte del salario de los operarios, alegando que estaba sus responsabilidades la colocación y sustitución del producto y que en momentos de crisis como aquel era necesario el sacrificio colectivo para el bienestar común. 

 Por supuesto, nunca a nadie se le ocurrió que tal vez tuvieran alguna responsabilidad el escaparatista (que diseñó la torre), el jefe de pasillo (responsable de la colocación y sustitución del producto en el pasillo) o el director de la tienda (responsable último del producto y del personal de la tienda). 


Nota: Como ya se ha comentado, la idea original de esta historia no es mía, si alguien conoce dónde puedo conseguir el original y su autor, por favor, coméntelo para que pueda poner la referencia en la entrada. 


Iglesia: la mayor caja negra

22.851 sucursales de captura de dinero negro, con ingresos diarios. 

Antes que nada quiero aclarar que este artículo no es ningún ataque hacia los curas, párrocos, monjas, etc. Personal laboral de la institución eclesiástica y que, como en cualquier colectivo grande, dispone de sus "ovejas negras" - ovejas descarriadas que deben ser "depuradas" lo más pronto posible, por su influencia negativa en lo que la iglesia representa y porque son delincuentes para la sociedad - pero: por cada oveja negra estoy seguro de poder encontrar diez personas que se dedican a esta labor por compromiso, por considerar que es su función en la vida y realizan una gran labor de entrega (además de a la iglesia) a ayudar a los demás. 

Tampoco puede ser considerado un ataque a la Iglesia Católica como institución pues, al igual que ocurre con otras iglesias como la evangélica, la islámica u ONGs, no tiene la obligación de pagar impuestos y, por lo tanto, no lo hace y además está dentro de la legalidad. 

Ahora llega el señor Cristobal Montoro (Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas del actual Gobierno Español) y nos dice que se ve en la obligación de subir el IVA, por la sencilla razón de que hay mucho fraude. Esto es: en un alarde de compromiso social, el señor ministro decide que para paliar la gran cantidad de fraude fiscal que existe en este país, la solución es hacer que los que no defraudan, los que pagan, lo hagan en mayor medida. 

No es una idea ni remotamente razonable invertir contra el fraude, pues de esa manera igual los que defraudan no lo harían y no habría que subir los impuestos, no: la solución es aumentar la carga a los que no defraudan y dejar a los otros "a sus cosas". 

En este estado de situación, es cuando me pregunto ¿qué pasa con la Iglesia? ¿Porqué si el estado español se declara como aconfesional (artículo 16.3 de la Constitución Española) mantiene los privilegios de la Iglesia?. 

No estamos tratando ahora de porqué se sigue manteniendo la formación religiosa como formación básica y se paga con ello al personal designado por el arzobispado para su impartición, no estamos hablando de porqué se trata con mas solemnidad la visita del Papa que la de cualquier otro jefe de estado, no hablamos de porqué tiene la iglesia una casilla específica en la declaración de la renta, no hablamos de porqué se da voz en los temas políticos a una organización religiosa, hablamos de porqué se mantiene el trato privilegiado en el pago de IVA. 

Que no es la única, es cierto, pero de que es con diferencia la mayor, muchísimo mayor que ninguna otra, tampoco cabe ninguna duda. 

Al no existir obligación de declarar no existe ninguna constancia de a cuanto pueda ascender el monto diario de dinero negro ingresado, pero casos como el del ladrón del Códice Calixtino dan una idea: Sólo la Catedral de Santiago podría estar ingresando 12.000 euros (2.000.000 de las antiguas pesetas) diarios en concepto de limosnas - sin hablar de la venta de souvenirs, o la Sagrada Familia que ingresa aproximadamente 30 millones de euros anuales (5.000 millones de las antiguas pesetas) en la venta de entradas y otros casos. 

Señores dirigentes desconocemos su interés pero estamos seguros que ustedes conocen esta realidad y en un momento en el que está pidiendo la implicación, el esfuerzo y el sacrificio de todos para levantar este país , miren la manera de "aclarar" la mayor caja negra - conocida - del país. 


Aznar, Rajoy, Funcionarios.

Tal vez, los múltiples años que llevo en la administración han acabado por montarme una deformación profesional que va a ser difícil de superar. 

Reconozco aún a mi pesar que en determinadas ocasiones creo que no hay un modo más rápido o eficiente de realizar mi labor. Para mi descargo diré que son sólo ramalazos momentáneos y rápidamente caigo en mi error. 

El objeto de este post no es criticar a la administración o su manera de actuar, sino exponer los efectos que está produciendo en mí, puesto que me da la sensación que cada vez soy más lelo y entiendo menos. Me explico: 

Desde el partido gobernante, en sus dos periodos de mandato - los de Aznar y los de Rajoy -,los funcionarios hemos recibido una constante campaña de desacreditación: se nos tacha de vagos, de absentistas y de "defraudadores". 

Podríamos entrar a discutir si estos calificativos tienen razón de ser, pero lo que me tiene preocupado es que si esto es así porque se presenta a los principales líderes de este partido como salvadores del país: 

  • D. José María Aznar (además de militante en su juventud del Frente de Estudiantes Sindicalista embrión de Falange Española Independiente - demócrata donde más -), es licenciado en Derecho e Inspector de Finanzas del Estado (esto es: funcionario de Hacienda). 

  • D. Mariano Rajoy Brey, es también licenciado en Derecho y se convirtió con tan sólo 24 años en el registrador de la propiedad más joven de España (esto es: funcionario - en la actualidad titular del registro de la propiedad de Santa Pola (Alicante)-). 

Resumiendo: A diferencia de las personas que han ejercido como presidentes del gobierno de otros signos políticos, los del Partido Popular son funcionarios.

La experiencia relata que entrar en la administración requiere uno de los procesos selectivos mas rigurosos y duros de los que haya en las empresas españolas. (Alguien conocerá a alguien que entró por "enchufe", pero seamos sinceros, para entrar hay que tener una formación y aprobar un proceso selectivo desmesurado en el que sólo entran los mejores).

Como consecuencia de lo anterior, tenemos que los profesionales de la administración son la creme de la creme (pese a su bajo salario) y, por ello, las dos personas de las que trata este artículo pueden tener a gala el serlo.

Ahora bien: me están diciendo que cuando el funcionario aprueba la oposición y comienza su ejercicio es cuando se vuelve absentista, defraudador y vago, que es en ese momento cuando deja de ser uno de los mejores para convertirse en peor que cualquiera que trabaje en la privada.

Me temo que lo que ocurre es que, como de costumbre, estos señores del gobierno están utilizando doble vara de medir, están atribuyéndose los éxitos cuando les interesa y culpando a los funcionarios cuando les conviene, olvidando - de manera descarada - que en la administración las únicas personas que no han demostrado valía profesional son los directivos puestos a dedo por ellos y que son quienes tripulan este barco a la deriva.

Podemos tener buenos marineros, pero sin buenos capitanes, el barco se hunde.